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Los trabajadores de Google eligen cada mañana en qué proyectos de la empresa implicarse y cómo hacerlo en función de sus aptitudes. Esta forma de trabajo es uno de los modelos más exitosos de la gestión del talento de los empleados en el mundo.
La crisis puede ser una oportunidad de redescubrir y potenciar el talento de los trabajadores, pero también un obstáculo para superar un círculo vicioso: las compañías no sacan todo lo que pueden de los profesionales y éstos no encuentran ámbitos para motivarse y desarrollar sus cualidades.
Liderazgo y virtudes
Un liderazgo fuerte y preparado, una forma adecuada de trasladar los mensajes en la empresa, incluso un plus de humanidad son algunos de los consejos de los expertos para aprovechar al máximo esas virtudes en tiempos revueltos.
Como dice Francisco Muro, consejero delegado de la consultora Otto Walters, los enemigos comunes sirven para unir y progresar. Y ahora hay uno de dimensiones gigantes: la crisis. “El problema es que también es fácil meter la pata cuando se está ante ella”, matiza.
Santiago Álvarez de Mon, profesor de la escuela de negocios IESE, piensa que las cosas se están haciendo mal: “En lugar de templar sobre el talento, nos volvemos todos histéricos, exigiendo prestaciones gigantes en un mecanismo impulsivo”. Piensa que deberíamos pararnos a pensar, a analizar la situación y a sacar conclusiones en frío.
“No conozco ninguna persona sin talento en nada, pero sí a mucha gente desubicada. La crisis cultiva la impaciencia, los nervios, puede bloquear ese talento. En lugar de crear un clima en el que aflore, se hace lo contrario”, añade Álvarez de Mon.
El ejemplo de Google
Volvamos al extremo opuesto: Google. Las
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